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22 Sep

Aprovechar las clases en vez de aumentar las horas de formación La mejor forma de obtener resultados positivos Lo mejor de otras webs

De acuerdo a cifras entregadas en el último informe Pisa in Focus, en Chile se destinan seis horas y 40 minutos a la enseñanza de la matemática, mientras que en naciones como Croacia o Hungría el tiempo se reduce a menos de dos horas y 30 minutos. Según datos señalados en El Mercurio, tres horas y 38 minutos de clases de matemática se destinan en los países OCDE a la semana, pero Chile supera esta cifra en tres horas.

Chile se encuentra en las últimas filas de los países de la OCDE en cuanto a resultados en la evaluación en la prueba Pisa de matemática en 2012, en cuyo informe se concluye que, aunque es importante cuidar el tiempo que se dedica a aprender, es primordial considerar otros factores para obtener resultados positivos, tales como opciones curriculares adecuadas, profesores de alta calidad y entornos de aprendizaje positivos.

Patricio Felmer, Premio Nacional de Matemática (2011), investigó cómo se realizan las clases de matemáticas de enseñanza media de 30 docentes jóvenes junto a un equipo del Centro de Investigación Avanzada en Educación (CIAE) de la Universidad de Chile. Tras ello, concluyó que en una clase de 45 minutos: algunos minutos se usaban para temas ajenos a la materia; otros, para instrucción directa de los maestros o para la actividad individual de los alumnos, pero solo se dedicaban seis minutos al trabajo en grupo. Por eso, es importante señalar que sacar provecho de las clases en sí es vital, lo cual se comienza a generar cuando se propone un cambio en la rutina que actualmente existe.

En ese sentido, se revela que conversar sobre problemas nuevos o cuestionar los conocimientos adquiridos son algunas de las prácticas que más se dejan de lado y en las que será necesario poner atención para que una clase sea más provechosa. Esto se relaciona directamente con alcanzar un aprendizaje positivo, en el que para sacar rendimiento de lo que se imparte, se tendrá que comenzar por algo fundamental: que los docentes sepan generar confianza en sus estudiantes.

Puedes leer la noticia completa en: Economía y Negocios, El Mercurio