LA WEB DE LOS PROFESORES que enseñan matemática
10 Sep

“Nos tratamos como iguales” Patricio Felmer, doctor en ciencias exactas (2011) P. Z.

Es ingeniero matemático y Premio Nacional de Ciencias Exactas (2011). Además de dar clases en ingeniería en la Universidad de Chile y de investigar sobre Análisis no lineal, dedica gran parte de su jornada en el Centro de Modelamiento Matemático (CMM) a la educación. Trabaja directamente con profesores que enseñan matemática, a los que imparte talleres y seminarios sobre resolución de problemas. Con ellos comparte en un ambiente horizontal para compartir conocimientos profesionales, todo con un único fin: ayudar a mejorar la educación de la matemática en Chile.

Un matemático en educación…, ¿cómo te interesaste en esto?

La educación tiene un desafío intelectual como cualquier área del conocimiento. Y en ella vi un espacio enormemente rico para hacer un aporte a la sociedad. Ha sido un proceso de entre 13 y 15 años, y me he ido involucrando cada vez más.

¿Cómo enseña un matemático?

Tengo que pensar distinto. Los matemáticos cuando somos llamados a enseñar o explicar nuestras cosas de manera simple muchas veces no somos capaces de pensar en el otro. Y ser consciente de eso me ayudó mucho.

En tu carrera, ¿cómo has visto la conexión entre investigación y la educación de la matemática?

Es importante dar a conocer las cosas y buscar algún tipo de verdades. Pero en educación las verdades son muy limitadas, porque es muy dependiente del contexto. Puedes aprender mucho de investigaciones, pero no son transferibles tan fácilmente. No resulta siempre lo que se ha hecho en otras partes. Se puede entender y captar la idea, pero la forma en la que la llevas a cabo va a tener que ser necesariamente distinta. Es muy contextualizado.

Trabajas en tu día a día con profesores, ¿cómo es la relación con ellos?

Nos tratamos como iguales en todo. Tenemos distinto conocimiento, pero complementario. Ellos saben muchas cosas que yo no sé y yo sé algunas cosas que ellos no saben. Lo más importante es el respeto por el profesor, por lo que sabe, por lo que hace. Ellos lo agradecen, es todo muy respetuoso. Hay que crear oportunidades y crear alternativas. Eso es gran parte del trabajo y lo aprecian mucho los profesores.

¿Cómo se da esa relación en la práctica?

El profesor o la profesora que está en su clase -que es una situación bien única, porque no se repiten dos salas iguales-  es la persona que decide lo que pasa en la sala. Por eso, en los talleres que hacemos definimos nuestro quehacer fuera del aula: porque no sabemos qué hay que hacer en el aula y aunque lo supiéramos, no sería el camino correcto.

¿Cómo son los profesores que participan en talleres o investigaciones?

Un profesor que está innovando en la manera de enseñar o está en un curso como los que damos -que pretende hacer cambios en el aula-, está mirando lo que pasa como nunca antes lo había observado, dándose cuenta de cosas. Esas cosas las reporta en el taller cuando trabajamos con los demás profesores. El profesor innova, investiga, levanta datos todos los días. Pero hacer que sistematice los cambios, requiere tiempo; porque pese al esfuerzo que está dispuesto a hacer, el profesor está con bastante carga.

¿Qué se puede esperar de la formación continua?

Cuando das un curso existe la idea de llegar a algún lugar. Pero las personas son muy diferentes: tienen dudas y capacidades distintas, tienen conocimientos distintos, lo que tienes que lograr es que todos avancen. No puedes mover a una persona de un nivel de conocimiento a otro, simplemente, aunque las dos personas quieran. Si no logras apurar un proceso de aprendizaje en un momento, puedes hacerlo después. Porque cuando logras aprender algo, tienes la capacidad de seguir.

Sin embargo, se puede avanzar. Se puede mover el sistema. Lo relevante es poder sentir esa diferencia cualitativa para que lo que estás haciendo sea más rico, que tengas mayor control, que puedas planificar y hacer lo que tú quieres hacer. La idea es que veas que los niños están aprendiendo más y están más complejos en su pensamiento.

¿Y qué esperas de los profesores en este avance?

Si logramos mover un centímetro, pero a todos, ya hicimos el camino. Los profesores están en otro lugar y pueden ver las cosas de otra manera. Pero es un gran desafío. Me gustaría ver este movimiento en los profesores. Que dijeran: “Hace cinco años nosotros hacíamos las cosas así, ahora las hacemos de otra manera y consideramos que lo que estamos haciendo ahora es mejor”. Y es muy probable que ocurra en Chile.

¿Cómo crees que debería ser la relación entre la formación inicial y la escuela?

Hacen falta políticas a largo plazo con correcciones. Recursos y equipos técnicos. Que haya una interrelación entre la universidad y la escuela: que estén ligadas, que la escuela sea la referencia. Porque, por ejemplo, no te puedes imaginar una escuela de medicina que no tenga directa relación con los pabellones.

¿Cómo ves el futuro de la enseñanza de la matemática?

De aquí a diez años vamos a tener mucha más gente trabajando en investigación en educación. Y eso va a enriquecer mucho la discusión. En Chile estamos viviendo un momento en la educación que es muy interesante, porque los cambios que se están produciendo pueden influir a toda la sociedad. Es un tema nacional y los cambios que están ocurriendo en el país no son consecuencia sólo de tus actos, pero están influenciados por lo que haces, y el futuro también.