LA WEB DE LOS PROFESORES que enseñan matemática
16 Nov

“Si no sé hacer problemas, no puedo enseñarlos” Paula González, profesora de Ed. Básica y parte del equipo aRPa P. Z.

Comenzó por diferentes proyectos educativos en su escuela a familiarizarse con la resolución de problemas (RP) en clases de matemática. Fue ahí cuando se dio cuenta de que podía pasar 45 minutos trabajando con los niños de cuarto básico en un solo problema. Ahora están en quinto y ve la diferencia que se produce cuando los niños desarrollan la resolución de problemas, que junto a argumentar, comunicar, representar y modelar, se incluye como habilidad a desarrollar según las bases curriculares del Mineduc.

Su vida laboral, sin embargo, ha hecho un giro recientemente. Ha pasado de enseñar en una escuela de San Bernardo a ser parte del equipo de los talleres de la iniciativa aRPa  (Activando la Resolución de Problemas en el Aula) de la Universidad de Chile (CMM- CIAE), que busca entregar estrategias a los docentes del país para promover la resolución de problemas matemáticos en la sala de clase.

Desde ahora, traspasará sus conocimientos y experiencias a otros docentes sobre la resolución de problemas. Además, ya ha empezado a pensar sus propios problemas matemáticos para los talleres que imparte aRPa a diferentes comunidades educativas lo largo de Chile. Y asegura que crear problemas puede llevar semanas, a fin de que cumplan las condiciones necesarias, como ser problemas que se puedan simplificar o complejizar, dependiendo de los requerimientos de la actividad.

¿Qué siente una persona cuando se pone a resolver problemas en clases de matemática?

La primera vez es complejo, pero cuando tomas el ritmo, la confianza y tienes la capacidad de buscar las diferentes estrategias, se hace desafiante. Y a los niños les pasa igual: les pasa lo mismo que me pasó a mí, ya de adulta, con profesión y con años ejerciendo.

¿Cómo ven los profesores la resolución de problemas?

Yo pensaba que la resolución de problemas era casi una redacción de un ejercicio matemático. Así, súper básico. Pero empecé a ver que en la RP había una parte de reflexión. Creo que si uno le pregunta a un profesor, no sabe realmente lo que es la RP, porque a mí también me pasó. Fui entendiendo un poco por todos los proyectos en los que he podido estar y tuve que dedicarme mucho a resolver problemas primero y ahí recién comprendí.

¿Cómo fueron tus primeras experiencias resolviendo problemas?

Enfrentarse a la RP sin tener los conocimientos es casi frustrante. Me preguntaba ‘¿Cómo lo van a hacer los niños, cómo les entrego esta confianza a mis niños?’. Me acuerdo de que cuando Cristián Reyes [matemático de la iniciativa aRPa] LINK REPORTAJE llegó a la clase y empezó con la RP los niños estaban frustrados, preguntaban de todo. Éramos dos en la sala y no dábamos abasto la hora y media de clase. Si esas clases se hubieran grabado y se compararan la primera y la última, se vería un cambio total: una autonomía tremenda y enriquecedora en buscar estrategias, en resolver, en exponer, en discutir.

¿Y ahora que ya has vivido esa primera parte, como defines un problema matemático?

Hay características específicas para que sea un problema. En ellos no hay una operación inmediata que se pueda aplicar, tienes que buscar tus propias estrategias. Si un niño, por ejemplo, ve un problema similar, ya no es un problema sino un ejercicio. Si el niño no tiene el conocimiento, no sirve como problema. Si el problema no se puede hacer más fácil o hacerlo más difícil tampoco es factible.

¿De profesor a profesor, qué pueden hacer tus colegas para practicar la RP?

El profesor tiene que hacer problemas. Tener una  batería de problemas y hacer y hacer.

Porque si yo no sé hacer problemas, no puedo enseñarlos. Tienes que pasar por la etapa de cómo se siente no poder resolver los problemas, cómo busco las estrategias, qué cosas de mí sirven, qué cosas no sirven, todo eso lo tiene que vivir el profesor. De la emoción hasta lo más abstracto que tenga en la cabeza. Hay problemas que dejo botados porque no tengo la estrategia, pero al rato los tomo de nuevo hasta que los resuelvo. Hay problemas que me han tenido tres días pensando.